Inteligencia Artificial: Regulariz

  

    

En los últimos años, los algoritmos y la robótica se han instalado en nuestro día a día, hasta tal punto de que hay aplicaciones informáticas que toman decisiones sobre nosotros sin que seamos conscientes de ello y otras que se usan para controlar aspectos de nuestra vida. Lo vemos en sistemas de reconocimiento facial para vigilar espacios e identificar personas.



   

 El punto en común que tienen estas tecnologías es que actúan y deciden de forma automatizada, a veces sin supervisión humana, de ahí que haya que poner límites sobre lo que pueden hacer y lo que no. Una aplicación desregulada de las tecnologías basadas en inteligencia artificial (IA) podría hacer que tanto empresas como gobiernos antepongan sus intereses al aspecto ético, que garantiza el respeto a los derechos de la ciudadanía, su privacidad o su presunción de inocencia.

    La regulación de la Inteligencia Artificial es indispensable, pues ello garantizaría una transición digital ordenada y al mismo tiempo brindaría a certeza jurídica a la sociedad que pudiera verse afectada por ella aún de manera indirecta.


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