Creador/Padre de la Inteligencia Artificial

 

El futuro padre de la inteligencia artificial intentaba estudiar mientras trabajaba de carpintero, pescador, inventor (ideó un exprimidor de naranjas hidráulico, entre otras cosas) para ayudar a su familia. Cuando entró oficialmente a estudiar matemáticas en el Caltech había estudiado tanto por su cuenta que le permitieron saltarse los dos primeros cursos. Se licenció en 1948 y se doctoró, también en la misma materia, en 1951 en Princeton. Hasta ahí la carrera de McCarthy era solo un poco más rápida de lo normal, pero ya tenía en mente su gran obsesión: la inteligencia de las máquinas.

En 1956, John McCarthy organiza la mítica conferencia de Dartmouth donde, en su discurso, acuña por primera vez el término inteligencia artificial, definido como la ciencia e ingeniería de hacer máquinas inteligentes.

EMcCarthy se consagra como padre de la inteligencia artificial no solo por lograr abrir y convertirlo en un campo de investigación nuevo, sino por seguir aportando evidencias para su desarrollo durante medio siglo.

En los años siguientes, McCarthy se dedicó a sembrar por las mejores universidades laboratorios de inteligencia artificial, un trabajo del que todavía hoy recogemos frutos. Estaba contagiado de un optimismo inquebrantable: estaba convencido de que podía conseguir que las máquinas pensaran. “La velocidad y capacidad de memoria de los computadores actuales puede ser insuficiente para estimular muchas de las funciones más complejas del cerebro humano, pero el principal obstáculo no es la falta de capacidad de las máquinas, sino nuestra incapacidad de escribir programas que aprovechen por completo lo que tenemos”, llegó a enunciar en esos años.

Él mismo buscó la solución a su problema y creó Lisp, el segundo lenguaje de programación de alto nivel más antiguo que existe. El Lisp era uno de los lenguajes favoritos de los hackers originales, con el que intentaban hacer jugar al ajedrez a las primitivas máquinas de IBM de finales de los 50. Tal vez por eso dominar este lenguaje tiene tanta consideración en la jerarquía de los programadores. Este sistema fue necesario para el desarrollo de la otra gran contribución de McCarthy: la idea de tiempo compartido. En una época donde el ordenador personal parecía ciencia-ficción, John ideó la teoría de un súper ordenador central al que muchas personas pudieran conectarse a la vez. Fue uno de los pilares de la futura creación de Internet.

Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, este sistema no le sirvió a McCarthy para conseguir su verdadero objetivo: que un ordenador pasara el test de Turing, según el cual un humano realiza preguntas a través de la pantalla de un ordenador, si no puede decidir si quien le está respondiendo es otro humano o una máquina, esta es definitivamente inteligente. Por ahora, ningún ordenador lo ha conseguido. Por eso, el investigador rechazó la mayor parte de las aplicaciones de inteligencia artificial desarrolladas en la actualidad, que están dirigidas, únicamente, a que las máquinas imiten comportamientos, pero no a que aprendan.

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